Freelander (fragmento)Miljenko Jergovic

Freelander (fragmento)

"Apoyaba los codos en la mesa, hecha a juego con la silla, quizá un poco alta para él, por lo que los hombros se le levantaban casi a la altura de las orejas, dando la impresión de que tenía joroba.
Pero no lo miraba con desprecio o superioridad, como a un insignificante profesor de enseñanza media. Trataba a Adum, como al resto de la gente, de igual a igual: en esto era un comunista coherente. Con Susnjar se hablaba siempre abiertamente y él nunca abusaba de lo que había oído. No arrestaba a nadie, y podía hacerlo, salvó a muchos detenidos de penas de cárcel de muchos años, mientras que casi siempre encontraba empleos en bibliotecas municipales, galerías o teatros para los que salían después de cumplir condena. A uno que contaba chistes sobre los kilos de más de Jovanka Broz, la mujer de Tito, y que por eso acabó perdiendo su empleo de profesor de marxismo en una escuela, el camarada Susnjar le consiguió un trabajo de apuntador en el teatro. Este caso se propaló entre muchas risas. Quizá fue ésa la razón de que le procurara el trabajo de apuntador. El camarada Susnjar era una persona con humor, pero más que esto le importaba que todo el mundo lo considerara ingenioso y que incluso sus adversarios se rieran con sus bromas.
No se levantó cuando Adum entró en la oficina. Tenía agua en la rodilla. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com