España y la rebelión de Flandes (fragmento)Geoffrey Parker

España y la rebelión de Flandes (fragmento)

"El rey no podía resignarse a abandonar la ofensiva contra los turcos, a pesar de las súplicas de Alba en ese sentido, y ello presagiaba un desastre para el ejército de Flandes. Las tropas, desprovistas ya de fondos al inicio de la guerra (las unidades españolas eran acreedoras de dieciocho meses de paga en abril de 1572), estaban mal dispuestas a soportar sin paga el frío, las privaciones y las graves pérdidas de la guerra. En julio de 1573, poco después de la toma de Harlem (que no se les permitió saquear), los regimientos españoles se amotinaron por el pago de sus atrasos. Costó quince días (y sesenta florines por soldado) restablecer el orden en el ejército, pero las tropas siguieron inquietas durante mucho tiempo. El 18 de septiembre, los tercios desobedecieron la orden de asaltar la ciudad sitiada de Alkmaar, a comienzos de octubre volvieron a negarse, obligando indirectamente al comandante español a levantar el sitio el 8 del mismo mes.
Estos fracasos eran sumamente molestos para el duque de Alba. Harlem había sido una victoria pírrica (los sitiadores perdieron probablemente unos 10.000 hombres); Alkmaar no se había tomado; Rammekens y St. Gertruidenberg se habían perdido. Para colmo, el 11 de octubre de 1573 la flota real sufrió una derrota aplastante en el Zuiderzee y su capacitado comandante, el conde Bossu, fue hecho prisionero.
Después de tantos fracasos militares y con la sensación cada vez más clara en la corte española de que la mayor parte del apoyo recibido por Orange en 1572 era consecuencia de la política de Alba (más que de la religión), se hizo cada vez más evidente que el duque debía retirarse. Aunque parezca increíble, hacía tiempo que el rey estaba meditando el asunto: ya en 1570 Felipe había asegurado a su lugarteniente en los Países Bajos, entonces en pleno triunfo, que pronto le permitiría regresar a España. Después de considerables reflexiones el rey nombró a don Juan de la Cerda, duque de Medinaceli, para encargarse del gobierno de los Países Bajos. En esa fase, la política de Alba había de continuar vigente; las instrucciones para el nuevo gobernador, firmadas por el rey el 25 de septiembre de 1571, le ordenaban seguir las orientaciones de Alba en todos los asuntos. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com