Aves sin nido (fragmento)Clorinda Matto de Turner

Aves sin nido (fragmento)

"Durante aquellos acuerdos, los agentes y comisarios de don Sebastián habían preparado un gran acompañamiento para la salida del nuevo subprefecto y en el patio de la casa aguardaban ya muchos caballos ensillados, y una banda de música con tamboriles, clarines, bocinas y clarinete. Un alcalde, vestido de gala con su sombrero de vicuña, sol de plata en el pecho, manto negro, vara alta con canutillos de plata y la trenza de sus cabellos cuajada de hilos de vicuña, se presentó trayendo de las riendas un brioso alazán en que cabalgó el coronel don Bruno de Paredes.
En la calle aguardaba una cuadrilla de wifalas, indios disfrazados con enaguas y pañuelo de color terciado al hombro, llevando otro pañuelo amarrado a un carrizo, que tremolaban al son del tamboril bailando para la autoridad y siguiendo el paso de los caballos.
[...]
No empleó mucho tiempo ni tuvo mayores trabajos Estéfano Benites para encontrar a los alguaciles de vara y servicio; y en el momento fue con su gente a la choza de Isidro Champí, quien se estaba despidiendo de su familia porque debía ir a la torre y estar listo para el toque del avemaría, que se da con la campana grande al cerrar la tarde.
Isidro Champí, conocido con el sobrenombre de Tapara, era un hombre alto, fornido y ágil, con cuarenta años de edad, una mujer y siete hijos, de los que cinco eran varones y dos mujeres.
Aquella tarde vestía su único terno de ropa, formado de pantalón negro con campachos colorados, chaleco y camiseta grana, y chaqueta verde claro. Su larga y espesa cabellera caía sobre la espalda sujeta en una trenza cuyo remate estaba hecho de cintilla tejida de hilo de vicuña, y su cabeza cubierta por la graciosa monterilla andaluza traída por los conquistadores y conservada en uso por la afición que existe entre los indios a los vestidos de fantasía y de colores vivos.
La aparición de Estéfano y su séquito en la casa de Isidro alarmó grandemente a toda la familia, porque habituados estaban a ver aquella clase de visitas como el presagio de fatalidades puestas en ejecución inmediata. "



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