El italiano (fragmento)Ann Radcliffe

El italiano (fragmento)

"El país que atravesaban era solitario: sólo encontraron varias gentes del campo que iban al mercado de la villa inmediata, algunos viñadores, y Elena ignoraba que estaba en las llanuras de la Pulla terminadas al Norte y al Este por la cordillera de montañas del Gárgano, que principia en el Apenino y sigue hasta el mar Adriático.
En estas llanuras encontraron algunos pastores apacentando sus ganados y tocando sus instrumentos campestres. Les ofrecieron leche y pan de cebada con una afabilidad digna de imitarse.
Elena advirtió que no había en toda la llanura pueblo ni casa alguna. Al anochecer del segundo día de viaje entraron en un monte que se extendía hasta el Gárgano.
Conducidos más bien por una senda que por un camino, en medio de la oscuridad de la noche, llegaron a una altura desde donde descubrió Elena otro bosque que llegaba al Adriático. La costa formaba una bahía de rocas escarpadas, cuyas cimas se elevaban hasta las nubes desafiando la furia de las olas. A lo lejos también se divisaban otras montañas que formaban una especie de anfiteatro y terminaban aquel vasto recinto. Al ver estos sitios tan silvestres y desiertos, llegó a persuadirse que la confinaban allí para separarla de la sociedad. Manifestaba cierta tranquilidad; pero era más bien efecto de la debilidad y del temor, que de la conformidad con su suerte: recordaba lo pasado y veía lo venidero con tal desconfianza, que su mismo abatimiento no le permitía explicar.
Hasta después de haber caminado muchas millas, no advirtió Elena que estaba a las orillas del mar; y al llegar a un valle estrecho que formaban dos montañas, distinguió las aguas, y se arriesgó a preguntar a los que la acompañaban si faltaba mucho camino, y si la llevaban a bordo de alguna pequeña embarcación de las que estaban ancladas. "



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