Don Suero de Quiñones (fragmento)Luis Alonso Luengo

Don Suero de Quiñones (fragmento)

"Media la mañana, y se va a proceder a la toma de posesión del campo por Suero y sus mantenedores.
La liza es ya en estos momentos un oleaje humano palpitante y sonoro. Seis de los siete cadalsos, repletos de muchedumbre, se desbordan fastuosos de peso y de color: el séptimo cadalso, el de los mantenedores, vacío, ingrávido, cuelga de tapices y flores.
La arena está aún vacía.
Por encima del paño francés, en el cadalso grande de los jueces, destaca la cabeza firme del Almirante de Castilla sobre un jubón de terciopelo oscuro; a su derecha y a su izquierda, Pedro Barba y Gómez Arias; al fondo, el Rey de Armas y el Faraute primero. Y, junto a los jueces, Pero Rodríguez de Lena, el escribano real, que dará fe del acto.
Mosén Juan, Mosén Pedro y Micer Arnaldo se sientan en el cadalso de los mantenedores muy sonrientes y asombrados.
De frente, el cadalso de los invitados es un rumor múltiple de conversaciones: corpiños, encajes, espadas. Suave perfume de «algalia» emana de las damas; perfume fuerte de «almástiga», de corteza de cidra, de hojas de limón y flores de romero, trasciende de los caballeros. Sobre las blancas manos y los guantes grises, brincando en mil iris de luz, una sola especie de piedra preciosa: el galacio, joya fría, cuyo uso se impone en verano para «que non faga mal el sol na mollera». "



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