El oro y la paz (fragmento)Juan Bosch

El oro y la paz (fragmento)

"Al cabo de más de una hora -aunque para John ya no existía el tiempo; ya el tiempo había dejado de ser un valor en su vida- el joven Caldwell comenzó a sentir que la cabeza le dolía y que ese dolor aumentaba a saltos, aumentaba, aumentaba hasta que creyó tener dentro del cráneo una horma que alguien abría poco a poco, una horma similar a las que se usan para darles anchura a los zapatos; y la horma se abría allá adentro de su cabeza, y se abría y se abría, hasta que ya no pudo más y oyó su propia voz y comenzó a ver figuras extrañas, repugnantes, que se movían ante él, y todo desapareció, todo, todo, y volvió a aparecer algo, -¿qué?-. De pronto despertó bañado en sudor, chorreando sudor por la cabeza, por el cuello, por la cara, por la espalda. Tenía la extraña sensación de que acababa de nacer, pero con noción de que era adulto y con una sensación de felicidad profunda, algo así como una alegría que no podía externarse. "


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