Fima (fragmento)Amos Oz

Fima (fragmento)

"Fima pensó: otra vez la nostalgia de la zona aria. De Carla. Cogió a Dimi en brazos y lo llevó a su habitación. Lo desnudó y le puso el pijama. En las islas Galápagos no hay invierno. Allí siempre reina la primavera. Y hay tortugas milenarias que alcanzan casi el tamaño de esta mesa porque no cazan ni sueñan ni emiten ningún sonido. Como si todo estuviese claro y todo fuera hermoso y bueno. Y volvió a coger al niño en brazos para que se lavase los dientes y, cuando estaban los dos delante del váter, Fima dijo, uno, dos, tres, y apostaron a ver quién terminaba antes. Fima murmuraba sin cesar confusas palabras de consuelo que ni siquiera él mismo escuchaba, no pasa nada, hijo, la lluvia pasará el invierno pasará la primavera pasará nosotros dormiremos como tortugas y luego nos levantaremos y plantaremos hortalizas y luego seremos buenos y verás lo bien que nos va.
A pesar de todo ese consuelo los dos estaban al borde de las lágrimas. No dejaban de abrazarse como si arreciase el frío. En vez de acostarlo en su cama, Fima llevó al niño con el pijama de franela verde a hombros hasta el dormitorio de sus padres y se acostó a su lado en la cama de matrimonio, le quitó con cuidado las gafas de doble lente, se taparon los dos con la misma manta y Fima le contó una historia tras otra, sobre lagartos, sobre las profundidades de la evolución, sobre el fracaso de la innecesaria revuelta contra los romanos, sobre los directores de ferrocarriles y la anchura de las vías, sobre los espesos bosques de Alto Volta en África, sobre la caza de ballenas en Alaska, sobre templos abandonados en las montañas del norte de Grecia, sobre la cría de peces de colores en estanques de agua caliente en La Valeta, la capital de Malta, sobre San Agustín, sobre el pobre cantor sinagogal que se quedó solo en una isla desierta durante la festividad de Los Días Terribles. A la una menos cuarto de la noche regresaron Ted y Yael de Tel Aviv y se encontraron a Fima dormido en su cama de matrimonio con la ropa puesta, en posición fetal, tapado con la manta de Yael y con la cabeza apoyada en su camisón, mientras que a Dimi lo encontraron sentado con el pijama verde y las gafas frente a la pantalla del ordenador en el estudio de su padre, muy serio y concentrado en derrotar él solo en un complicado juego de estrategia a una banda de piratas. "



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