La leyenda de don Juan (fragmento)Víctor Said Armesto

La leyenda de don Juan (fragmento)

"El cuento recogido en Sepúlveda por el sabio académico D. Ramón Menéndez Pidal, ¿hará alusión también á la eficacia asesina de estos malos brebajes?... — Sea ó no así, bueno es recoger el detalle de que en el cuento de Sepúlveda el muerto come. La versión portuguesa de Algarve reza de este modo: — «A mirra sentou-se no logar desoecupado; comen, comeu, e depois levantou-se.» El romance de Cuñas declara en términos concretos que el aparecido —de ricos platos que había— de todos ellos comiera», consonando en esto con las variantes no cantadas del Bollo, Bidé y Pardollán. En la conseja picarda de Carnoy el muerto come con avidez pantagruélica de todos los manjares —*qui parurent fort du gout du singulier convive... Cierto que el texto de Burgos advierte con toda claridad que el invitado —hace que come y no come», y á su vez el romance de Riello dice:—Pone de muchas comidas— y de ninguna comiera.» Pero estas son deformaciones posteriores. El romance burgalés es tardío, y la desviación que marca el de Riello —desviación análoga á la que se cumple en las de Saint-Cast— nacen de haberse evaporado, en la conciencia del narrador, la superstición que dio vida y apoyo á la leyenda.
Porque lo he dicho y lo repito: la esparcida creencia necrolátrica y sus ritos profanos han contribuido á sostener tales consejas en la memoria popular. Es de saber que esos cultos demóticos subsisten en lo más recóndito de la Europa central, en los wids escoceses, en las estepas rusas, en nuestras comarcas del Cantábrico, en las provincias de Salamanca y de León, en Portugal... sin que las predicaciones de los párrocos sean parte á extinguirlos. "



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