Es real la realidad? (fragmento)Paul Watzlawick

Es real la realidad? (fragmento)

"Es un hecho conocido que desde el fin de la guerra se hicieron muchos descubrimientos, de mayor o menor importancia, de documentos, obras de arte robadas, pertrechos, armas, etc., que habían sido escondidos por las autoridades alemanas. No consta con seguridad cuánta verdad haya en la afirmación de que en una conferencia secreta celebrada en Estrasburgo el día 10 de agosto de 1943, se hicieran planes de alcance verdaderamente excepcional para guardar en lugares ocultos y seguros los archivos del III Reich; sí es, en cambio, seguro que se construyeron y camuflaron con arte refinado algunos de estos escondrijos, con la clara intención de salvar los documentos para tiempos mejores. En los años de postguerra circularon numerosos rumores sobre ex soldados alemanes que intentaban llegar a estos recónditos lugares. Así por ejemplo, las autoridades austríacas extrajeron del fondo del lago Toplitz, junto a Bad Aussee, ciertos aparatos, al parecer en estadio de experimentación, pertenecientes a la antigua Marina de guerra alemana, así como algunas cajas con billetes de banco ingleses «de fabricación propia» (como los que sirvieron para pagar los servicios de «Cicerón»), todo ello a raíz de la muerte en accidente de un «turista» alemán que practicaba el deporte del buceo.
De cualquier forma, este descubrimiento echó leña al fuego de los pertinaces rumores según los cuales en la región fronteriza entre Austria septentrional, Baviera y Bohemia meridional se hallaban ocultos en el fondo de los lagos, en pozos y minas abandonadas y en los sótanos subterráneos de viejos castillos importantes documentos y fabulosos tesoros. Como en el caso del rumor de Orleans, también aquí el colorido local contribuyó a aumentar el misterio y la fascinación.
No es, por tanto, nada extraño que la opinión mundial se sintiera electrizada cuando en mayo de 1964 las autoridades checas dieron a conocer el descubrimiento de cuatro grandes cajas, recubiertas de asfalto, en el lago Negro, cerca de Susice, en Bohemia meridional. El ya citado Ladislav Bittman, organizador de esta operación, describe cómo el servicio secreto checo hundió estas cajas en el agua para que unas semanas más tarde las descubriera un equipo de televisión que «casualmente» estaba tomando vistas bajo la superficie del lago. Con un excepcional despliegue de severas medidas de seguridad, cuya finalidad era despertar la máxima expectación posible, se trasladaron las cajas a Praga. Finalmente, en una conferencia de prensa se presentaron a la opinión pública tanto las cajas como la película de su descubrimiento. La operación Neptuno fue considerada como un gran éxito y entre bastidores abundaron las mutuas y calurosas felicitaciones. "



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