Pura vida (fragmento)José María Mendiluce

Pura vida (fragmento)

"Llegaron a la playa, patinando sobre los lodos de tanta lluvia. Jorge aceleró para pasar la duna que separaba los últimos barros de la arena, blanca y pegajosa, de las de corales. Giró bruscamente el volante y, dando media vuelta, quedaron hundidos y frenados por la arena, mirando el mar y el sol, el mismo sol de todos los atardeceres, rojo, inmenso, rielando el agua de dorados. Salieron del coche y Jorge alcanzó y abrazó a Ariadna y rodando por la arena se besaron.
Corrió Ariadna, desnudándose, hacia el agua, sin apartar los ojos del sol quemante todavía, y cuando ya le cubría las rodillas y su carrera salpicaba por encima de sus hombros, reflejando en mil gotas de oro al rey atardecido, se lanzó de cabeza contra una ola; una ráfaga de placer la recorrió de arriba abajo.
Sol sobre la lluvia recién caída, cambios constantes de región tropical, que modifican emociones como climas. Mar caliente a todas horas, que se llena de fosforescencias por las noches, al moverse tu cuerpo, agitando a especies de luciérnagas marinas, fuegos fatuos, millones de plancton luminosos, mar tranquilo en los amaneceres y atardeceres, y de olas nobles y largas el resto del día y de la noche. "



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