A través del muro (fragmento), de De niños, hombres y fantasmasVirgilio Díaz Grullón

A través del muro (fragmento), de De niños, hombres y fantasmas

"Poco a poco sus ideas van tornándose más vagas: Este maldito mazo golpeando sin cesar sobre el pilón eternamente, como el tic tac de un reloj que no se detiene nunca… Y este cansancio infinito que se me va metiendo en el cuerpo… No debo dormir ahora: sería una estúpida imprudencia… ¡Pero hace tanto tiempo que no duermo!… ¿Treintaiséis horas? ¿Cuarentaiocho?… ¿Qué será de los compañeros? ¿Habrán escapado algunos de la emboscada?… «Reunirse bajo el puente», fue la consigna… Pero el puente estaba tan lejano… Todo está tan lejano…
Y el aire es aquí tan fresco… Y ese maldito mazo cayendo y cayendo…
La gorra se desliza suavemente de su cabeza al apoyarla, ya vencido por el sueño, en el quicio de la puerta. La mujer golpea aún un poco más. Luego, sin abandonar el mazo, camina lentamente hasta el cuerpo tendido. Se inclina sobre él y recoge la gorra de tela verde mientras mira la frente que se ofrece rendida a sus pies. Al contemplarla tan serenamente abandonada murmura quedamente para sí misma: «pero si es un niño»… Entonces, un impulso terrible, con raíces perdidas en la profundidad del tiempo, le desorbita los ojos, le pone tensos los secos brazos nervudos, le cierra ferozmente las manos de venas hinchadas en torno a la tosca madera del mazo. Después, todo el horrendo conjunto se alza sobre la dulce frente abandonada y luego desciende con furia increíble en el mismo instante en que, súbita, cruel, ensordecedora y brutal, como si surgiese de todas partes al unísono, de las paredes, de las ventanas, de la puerta, del piso, del techo, la ráfaga atruena el rancho con su rugido infernal. "



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