La mujer en la luna (fragmento)Milena Agus

La mujer en la luna (fragmento)

"Entonces entraron los tres. Estaba oscuro y había olor a encierro, a baño y a coliflor. La escalera debía de haber sido hermosísima, porque tenía un hueco inmenso al medio, pero seguramente los bombardeos de la última guerra la habrían dañado, dado que muchos escalones parecían inestables. El abuelo quiso subir el primero, bien pegado a la pared, y luego hizo subir a papá teniéndole fuerte la mano y diciéndole a la abuela que pusiera los pies exactamente donde él había puesto los suyos. Subieron hasta el techo. Pero departamentos no había. Había una puerta abierta que daba a un corredor larguísimo y oscuro, todo alrededor de la escalera, y allí otras tantas puertas de desvanes. En estas puertas de desvanes estaban pegadas las tarjetas con los apellidos y en el fondo también el de su cuñado. Llamaron pero no vino nadie a abrir, y en cambio asomaron al pasillo otras personas. Cuando les dijeron qué buscaban y quiénes eran les hicieron mucha fiesta y los invitaron a entrar en su desván y esperar ahí. El cuñado estaba fuera con el carrito de trapos, la hermana trabajando de criada, los niños se quedaban en lo de las monjas todo el día. Los hicieron sentar sobre la cama matrimonial, bajo la única ventana desde la que se veía un pedazo de cielo gris. Papá quería ir al baño, pero el abuelo le hizo señas porque era obvio que no había baño.
Quizá deberían haberse ido enseguida. A aquellos pobres desgraciados sólo podían llevarles una infinita vergüenza. Pero era tarde. Esos vecinos afectuosos y gentiles, también ellos terrone, los habían ya llenado de solicitud, y escaparse habría sido agregar desprecio a la ofensa. "



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