La muerte de Guernica (fragmento)Paul Preston

La muerte de Guernica (fragmento)

"Guernica no era un objetivo militar. A las afueras de la ciudad hay una fábrica que produce material de guerra, pero quedó intacta, al igual que dos barracones situados a cierta distancia del municipio, que se encuentra muy por detrás de las líneas. Al parecer, el objetivo del bombardeo era la desmoralización de la población civil y la destrucción de la cuna de la raza vasca. Todos los datos confirman esta apreciación, empezando por el día en que se cometieron los hechos. El lunes era el día habitual de mercado en Guernica para toda la zona rural circundante. A las 16.30, cuando el mercado estaba lleno y seguían llegando campesinos, la campana de la iglesia anunció la presencia de aviones en las cercanías, y la población buscó cobijo en sótanos y refugios preparados tras el bombardeo de Durango el 31 de marzo, que inauguró la ofensiva del general Mola en el norte. Cuentan que el ánimo de la población era bueno.
Un sacerdote católico tomó las riendas y se mantuvo un orden impecable. Cinco minutos después apareció un único bombardero alemán, que sobrevoló la ciudad en círculos y a baja altitud y lanzó seis artefactos pesados, al parecer dirigidos a la estación. Las bombas y una lluvia de granadas cayeron sobre un antiguo instituto y las casas y las calles que lo rodeaban. Luego, el avión desapareció. Al cabo de cinco minutos llegó un segundo bombardero, que arrojó el mismo número de bombas en mitad de la ciudad. Aproximadamente un cuarto de hora después, tres Junkers prosiguieron con las labores de demolición, y desde ese momento el bombardeo creció en intensidad y continuidad y no cesó hasta las 7.45, cuando despuntaba el alba. La ciudad, de 7.000 habitantes además de 3.000 refugiados, fue arrasada lenta y sistemáticamente. En un radio de ocho kilómetros, un destacamento de atacantes había de bombardear varios caseríos. Por la noche, estos ardían como pequeñas velas sobre las colinas. Todas las aldeas de los alrededores fueron bombardeadas con la misma intensidad que la propia ciudad, y en Múgica, un pequeño grupo de casas situado a la entrada de Guernica, la población fue acribillada con ametralladoras durante quince minutos.
Es imposible confirmar todavía el número de víctimas. Esta mañana, la prensa bilbaína afirmaba que era «reducido, afortunadamente», pero existe el temor de que sea un recuento a la baja para no alarmar a la numerosa población de refugiados de Bilbao. En el hospital de las Josefinas, que fue uno de los primeros lugares en ser bombardeados, los cuarenta y dos milicianos a los que daba cobijo murieron en el acto. En la cuesta que sale de la Casa de Juntas vi un lugar en el que cincuenta personas, casi todas mujeres y niños, supuestamente quedaron atrapadas en un refugio antiaéreo bajo una montaña de escombros en llamas. Muchos perecieron en el campo, y en total las muertes podrían contarse por centenares. Un anciano sacerdote llamado Arronategui falleció a causa de una bomba mientras rescataba a unos niños de una casa incendiada. "



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