Historia de una cortesana (fragmento)Alexandre Dumas

Historia de una cortesana (fragmento)

"El general Acton, como ministro de la Guerra y de Marina, prometió a la Reina que se organizarían manufacturas de armas y fábricas de pólvora.
Todo esto, por lo que se refería al exterior; pero la Reina tenía resuelto someter el interior a una vigilancia que previniese todo acontecimiento que pudiese tener alguna analogía con los sucesos de Francia. Se acordó poner número a las casas de la ciudad que no lo tuviesen; se establecieron comisarías exclusivamente encargadas de una policía política. En fin, un joven que el general Acton creía poder recomendar a la Reina como osado y hábil, además de ambicioso, recibió un título abolido hacía mucho tiempo, pero que aquellos momentos de agitación volvían a poner en uso.
Ese joven era el caballero Luis de Médicis, que, una vez se hubo hecho cargo de su destino, no debía ya soltarlo.
La Reina no tenía por qué estar disgustada; en una sola sesión se trabajó más y se hizo más labor que en diez sesiones ordinarias. A la salida del Consejo quiso saber cuál era el asunto tan urgente que motivó la brusca salida de Fernando.
El montero vino a decir al Rey que una magnífica bandada de papafigos se había posado en Capodimonte. Ese era el importante asunto que impidió al rey Fernando continuar presidiendo el Consejo en que se debatían tan graves y trascendentales cuestiones.
María Carolina me había dicho que a las seis en punto estuviese yo en palacio. Hacía media hora que la esperaba cuando salió del Consejo. Me contó, encogiéndose de hombros, la ocurrencia del Rey; pero, a la postre, ella era la que salía ganando, pues, con la actitud de Fernando, asumía las funciones del Rey, y su despotismo quedaba satisfecho.
Tomamos el coche y volvimos a Caserta. "



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