Un andar solitario entre la gente (fragmento)Antonio Muñoz Molina

Un andar solitario entre la gente (fragmento)

"Hay una deliberación estética en todo lo que hace, una naturalidad meditada y fluida, como la improvisación de un músico que tiene al mismo tiempo en la conciencia la forma general y el paso que va a dar a continuación, aunque tal vez no el siguiente. Vive atenta a cada detalle de su presencia y a los objetos diarios que hay cerca de ella. Se mira de soslayo pero muy a conciencia en cada espejo y en cada escaparate. Y anda a la vez ensimismada y curiosa, errabunda en la ciudad de su vida, que es para ella un espacio tan conocido y tan íntimo como su casa. Su sentido estético se hace alerta espiritual en su observación de los otros. Es tan sensible al modo en que otras personas pueden verla como a los signos del carácter o de la vida interior que revelan en sus gestos o en sus actitudes, en sus palabras y más todavía en el modo en que las dicen o en la expresión que tienen mientras hablan. Está dotada de sensores de extrema precisión para captar las variaciones más sutiles en los otros seres humanos, los más próximos y también los conocidos y los desconocidos con los que se cruza una sola vez. Imita sin dificultad voces y expresiones faciales, posturas en la mesa, maneras de andar, gestos que para otros también son visibles pero en los que solo ella parece fijarse. Para imitar una voz se imagina que está en el interior de la persona imitada, que mira con sus ojos y mueve su boca y sus músculos faciales, adheridos en ese momento a su propia cara como una máscara. "


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