El niño criminal (fragmento)Jean Genet

El niño criminal (fragmento)

"¿Ignoraba que, al distanciarse más de su uso práctico, el objeto se transforma, se convierte en un símbolo? Su forma cambia a veces: se dice que se ha estilizado. Es entonces cuando actúa sordamente, cuando causa estragos más terribles en el alma de los niños. Oculto en el camastro por la noche, o escondido en el dobladillo de una chaqueta, o mejor aún, de un pantalón —no por mayor comodidad sino para hermanarlo con el órgano del cual es el símbolo profundo—, es el signo mismo del asesinato que el niño no cometerá de modo efectivo, pero que fecundará sus sueños y los dirigirá, eso espero, hacia las manifestaciones más criminales. ¿De qué sirve entonces retirárselo? El niño elegirá otro objeto como signo del asesinato, de una apariencia más benigna, y, si también se le arrebata, guardará en sí mismo, cuidadosamente, la imagen más precisa del arma.
El mismo director me enseñó el equipo de scouts que había formado para recompensar a los críos más dóciles. Vi entonces una docena de chicos jóvenes, socarrones y feos, que habían caído en la trampa de las buenas intenciones. Cantaron ridículas canciones de campamento que estaban lejos de las endechas sentimentales u obscenas que se cantan durante la noche en los dormitorios comunes y en las celdas. Al mirar a esos doce chavales, estaba claro que ninguno de ellos había sido escogido, elegido, para compartir una expedición audaz, aunque fuese solamente imaginaria. Pero en el interior de los Centros Penitenciarios, y a pesar de los educadores, existían, lo sé, grupos o, antes bien, bandas, cuyo vínculo, el pegamento que los aglutinaba, era la amistad, la audacia, la astucia, la insolencia, el gusto por la holgazanería, un aire sobre la frente a la vez sombrío y gozoso, el gusto por la aventura contra las reglas del Bien. "



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