El mundo como representación (fragmento)Roger Chartier

El mundo como representación (fragmento)

"Esta primera y reducida recopilación de algunas representaciones (literarias, iconográficas o autobiográficas) de la lectura en voz alta en los dos primeros siglos de la era moderna sólo desea esbozar una posible investigación. En forma voluntaria, ha dejado de lado tres formas de leer oralizado, porque se sitúan fuera de los espacios de intimidad y no están relacionados con el momento del ocio. La primera es conventual, eclesiástica, con las lecturas hechas por el monje, el sacerdote o el pastor, en ocasión de los oficios religiosos, la segunda es judicial y política al mismo tiempo, inscrita en el uso antiguo que relaciona la fuerza de autoridad de un documento con su proclamación oral, la tercera es escolar y hace de la lectura de los profesores, en la escuela secundaria y más aun en la universidad, el acto esencial de la transmisión de conocimientos. Por lo tanto, a pesar de las conquistas de la lectura personal, silenciosa e íntima, manejada por lecturas cada vez más numerosas entre los siglos XVI y XVIII, escuchar leer sigue siendo una práctica frecuente y corriente en numerosas ocasiones. Una práctica cuyo único objetivo no es el de permitir a los analfabetos que compartan un poco de la cultura escrita. A menudo, en las representaciones y en las prácticas, la lectura en voz alta es hecha por aquel que sabe leer a quien sabe leer, por el mero placer del intercambio, el beneplácito de la relación así establecida. Pasatiempo y diversión, la sociabilidad de las lecturas habladas y escuchadas es como una figura del lazo social. Esta es la razón por la que leer en voz alta, para otro u otros, sigue siendo un gesto familiar para los hombres y mujeres del
Antiguo Régimen. Y también, la razón por la que esta forma de leer se convertirá, en el siglo XVIII, en el signo de las convivialidades perdidas, sentidas, imaginadas. "



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