Una vida subterránea: diario, 1991-1994 (fragmento)Laura Freixas

Una vida subterránea: diario, 1991-1994 (fragmento)

"Anteayer también tuve un día triste, tristísimo, caminando por los feos, tristones corredores de metro; viendo mi propia vida como algo gris, oscuro, sin brillo ni relieve; contando la peseta; ah, que la vie est quotidienne!, como decía no recuerdo qué poeta. Pero me enorgullece vencer la tristeza por la fuerza de voluntad; no directamente —eso ya lo he intentado fracasando siempre—, sino a través del trabajo. Trabajar, por mi cuenta, me hace sentir auténtica, fuerte, productiva; olvidarme de mí misma, esa pesada carga. No preguntarme por qué, para qué trabajo, pues eso siempre se sabe a posteriori.
Pero este ambiente tétrico de la editorial me desmoraliza, no puedo evitarlo. Hacer otras cosas: proponer, para el segundo trimestre, un curso de una semana al Círculo de Bellas Artes —quizá sobre la novela epistolar, bien mirado; lo de la autobiografía es un poco vago—; escribir sobre arte, porque me abre puertas nuevas, y porque colocar un artículo es más fácil que tratándose de literatura, debido a las ilustraciones. Ganar dinero de esa manera, aparte de lo mucho que voy a aprender, es aleatorio, pero no arduo —todo lo contrario de una traducción—: lo más importante es recibir, con antelación, información sobre exposiciones. En literatura, he encontrado el tema, pero no la forma. En cuanto a mi vida profesional en un sentido más amplio: he identificado el malestar; es esto: me siento muy por debajo del nivel al que mis aptitudes y conocimientos me autorizarían a aspirar; pero este desajuste tiene un motivo evidente, creo: soy nueva en esta plaza. Vivir en el extranjero tiene un precio: el que ahora estoy pagando.
Y voy a vestirme, que he quedado para ir al cine con Elisa. "



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