Entre ellos (fragmento)Richard Ford

Entre ellos (fragmento)

"He reseñado nuestra nueva casa y el coche reluciente porque ambas cosas, juntas, constituyen los últimos acontecimientos dignos de celebración de mi vida familiar intacta. Cabe creer que mis padres se hallaban ya en un largo paso elevado de incertidumbre, y que mi padre trataba de hacer que durara aquel presente final. El barrio residencial de las afueras le confería un sentido de logro, de afiliación, de haber alcanzado tanto cierta distancia de donde había partido como cierta bendita distracción de sus problemas de salud, una prueba, en suma, de que no había fracasado. Dicho de otro modo, significaba progreso. Mississippi –hasta entonces anodino e indiferente– se había convertido en un lugar donde él era un hombre que había creado sus propias circunstancias. Era invisible, pero diferente de cómo había sido invisible antes. Y ello le satisfacía casi totalmente.
Una vez allí, afincados en Berlin Drive, y una vez que hube empezado a ir a un colegio nuevo (que, sorprendentemente, no detestaba), y él hubo vuelto al trabajo –se iba el lunes, volvía el viernes–, la vida familiar se volvió, sorprendentemente también, menos patente. Los barrios residenciales deben de hacer posible esto. Sé que mi padre era feliz.
Afloró su buen humor. Volvió a contar chistes y a cantar de vez en cuando, pero no se volvió más relajado. Las fotografías, de nuevo, lo ponen de manifiesto. A los nuevos vecinos les cayó bien –también mi madre–, aunque se daba por descontado que no estaría mucho en casa, de forma que, en cierto modo y de facto, me convertí en alguien tutelado por los vecinos.
Para mí se volvió más marginal, aún menos presente, más una sombra que un peso. Este podría haber sido aquel esperado «más adelante» en que me enseñaría cosas, en que se haría alguien más cercano. Pero tal cosa no sucedió, aunque de nuevo he de decir que no sentí esa carencia. "



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