El submayordomo Minor (fragmento)Patrick deWitt

El submayordomo Minor (fragmento)

"Enfiló hacia el castillo con lágrimas deslizándose por sus mejillas. Cuando subió por la escalera y llegó a su habitación estaba agotado y se sentía vacío. Impulsado por automatismos, sacó la maleta de debajo de la cama y metió en ella sus pertenencias, incluidos la capa de Klara y el catalejo del señor Broom. Se metió en el bolsillo la moneda de Agnes y tomó papel y lápiz para escribirle al señor Olderglough una carta de despedida. La dejó sobre la almohada, agarró a Rose, cogió la maleta y bajó por los escalones. Al atravesar el vestíbulo vio que el barón había dejado su carta en la mesa auxiliar. Dejó en el suelo la maleta y se quedó mirándola. La abrió y la leyó.
Anoche cogí una cuchilla de afeitar con la que podría haberme degollado. Sería muy fácil: un movimiento rápido de la muñeca y la vida se escaparía de mi cuerpo, la habitación se haría borrosa y por fin encontraría la paz. No temo morir, hace mucho que no temo a la muerte. Y sin embargo creo que no sería capaz de dar el paso, sabiendo que tú todavía respiras. Si estuvieras muerta, no me costaría nada hacerlo, pero saber que sigues en este mundo me inmovilizó la mano. Así que viviré hasta que vuelvas conmigo. Si no vuelves, moriré esperándote. Este es mi compromiso contigo.
Lucy sabía que encontraría consuelo marchándose; el bálsamo de la aceptación del fracaso era algo que le resultaba familiar. A partir de su dolor y su miedo había construido cierto tipo de justificación, porque, después de todo, estos sentimientos eran razonables, y marcharse de allí era necesario, y además una decisión sabia. Sin embargo, la carta del barón le generó una sensación de vergüenza que eclipsó todas las otras emociones y decidió no partir hacia la estación como tenía planeado, sino que sacó la capa de la maleta y caminó colina abajo hasta la aldea. Cuando golpeó con los nudillos en la puerta de Klara sentía cómo le palpitaba el corazón con cada golpe. Ella respondió; estaba sola. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com