El rey del aire (fragmento)Emilio Salgari

El rey del aire (fragmento)

"Llegar a la bóveda no era cosa muy difícil habiendo en la sala muchos divanes, sillas, mesitas y montones de escombros que se podían reunir aunque fuese a costa de fatigoso y largo trabajo.
Los tres hombres, animados por la esperanza de poder alcanzar la cima del cono y volver a descender por medio de las escalas de cuerda que habían descubierto, se pusieron febrilmente a la obra.
El cosaco que, como hemos dicho, estaba dotado de fuerza extraordinaria, en menos de media hora amontonó sobre los cascotes caídos del tubo, todos los divanes, ayudado por Ursoff, que no era menos robusto que un oso negro de las selvas rusas.
Cuando ya la pirámide se elevaba hasta casi la bóveda, los tres hombres la escalaron, llegando con felicidad a los primeros escalones de la escalera de caracol, que no había sufrido mucho, a pesar de la violencia de la explosión.
Un triple grito de alegría se escapó a los dos rusos y al cosaco en cuanto se elevaron una docena de metros.
Habían divisado en lo más alto un ojo luminoso que no parecía mayor que el disco aparente de la luna, pero que anunciaba que aquel pozo, abierto por la mano del hombre, quién sabe a costa de cuántas fatigas y cuántos años de labor, conducía a la cumbre del enorme escollo. "



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