Las brujas de Salem (fragmento)Arthur Miller

Las brujas de Salem (fragmento)

"DANFORTH: Hace muy poco tiempo eras tú la atacada. Ahora parece que tú atacas a otras; ¿dónde has hallado ese poder?
MARY WARREN (mirando fijamente a Abigail): No…, no tengo ningún poder.
CHICAS: No tengo ningún poder.
PROCTOR: ¡Le están engañando, señor Danforth!
DANFORTH: ¿Por qué has cambiado tanto durante las dos últimas semanas? Has visto al demonio, ¿verdad?
HALE (señalando a Abigail y a las chicas): ¡No las crea!
MARY WARREN: No…
PROCTOR (notando que flaquea): ¡Mary, Dios condena a todos los mentirosos!
DANFORTH (machaconamente): Has visto al diablo, te has aliado con Lucifer, ¿no es cierto?
PROCTOR: ¡Dios condena a los mentirosos, Mary!
(Mary dice algo ininteligible, mirando a Abigail, que sigue pendiente del «pájaro» que hay en el techo).
DANFORTH: No te oigo. ¿Qué dices? (Mary balbucea de nuevo algo ininteligible). ¡O confiesas o irás a la horca! (La obliga con brusquedad a mirarle de frente). ¿Sabes quién soy? ¡Te digo que irás a la horca si no te sinceras conmigo!
PROCTOR: Mary, acuérdate del ángel Rafael: «Practica el bien y…».
ABIGAIL (señalando hacia lo alto): ¡Las alas! ¡Está extendiendo las alas! ¡Mary, por favor, no, no…!
HALE: ¡No veo nada, señoría!
DANFORTH: ¡Confiesa que tienes ese poder! (Está a dos centímetros del rostro de Mary). ¡Habla!
ABIGAIL: ¡Va a descender! ¡Camina por la viga!
DANFORTH: ¡Habla!
MARY WARREN (mirando horrorizada): ¡No puedo!
CHICAS: ¡No puedo!
PARRIS: ¡Arroja de ti al demonio! ¡Mírale a la cara! ¡Pisotéalo! Te salvaremos, Mary, mantente firme contra él y…
ABIGAIL (mirando hacia lo alto): ¡Cuidado! ¡Ya baja!
(Abigail y las demás chicas corren hacia una de las paredes, protegiéndose los ojos. A continuación, como acorraladas, lanzan un grito atroz, y Mary, contagiada, abre la boca y grita con ellas. Poco a poco Abigail y las demás empiezan a marcharse, hasta que sólo queda Mary, mirando fijamente al «pájaro» y gritando como una loca. Todos la contemplan, horrorizados al presenciar su ataque de nervios. Proctor se dirige hacia ella).
PROCTOR: Mary, cuéntale al vicegobernador lo que ellas… (Apenas ha pronunciado la primera palabra, cuando, viéndolo acercarse, Mary se aleja corriendo y dando gritos de pavor).
MARY WARREN: ¡No me toque, no quiero que me toque! (Las chicas se detienen junto a la puerta).
PROCTOR (asombrado): ¡Mary!
MARY WARREN (señalando a Proctor): ¡Usted es el enviado del demonio!
(Proctor se para en seco).
PARRIS: ¡Alabado sea el Señor!
CHICAS: ¡Alabado sea el Señor!
PROCTOR (helado): Mary, ¿cómo…?
MARY WARREN: ¡No me ahorcarán con usted! Amo a Dios, amo a Dios.
DANFORTH (a Mary): ¿Te ordenó él que sirvieras al diablo?
MARY WARREN (en plena histeria, señalando a Proctor): Ha venido a mí de noche y de día para hacerme firmar, para que firmase. "



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