Es cuento largo (fragmento)Günter Grass

Es cuento largo (fragmento)

"Cuando visitaron el cementerio, otros visitantes vieron a los dos ante el bloque de piedra. Aquella pareja, como hecha para aparecer ante un fondo pesado. Más tarde se sentaron, el uno al lado del otro, en la iglesia de los Pescadores: Fonty saturado de conocimientos, Hoftaller un tanto cohibido y admirando casi infantilmente la bóveda azul celeste de medio punto, de un firmamento enguirnaldado de rosas. Con un corto dedo señaló al carnoso ángel rosa que flotaba ante el altar y un paño azul de pliegues que, hábilmente lanzado, cubría algunas de las vergüenzas del ángel. Luego su curiosidad se dirigió a un barco de pesca de arrastre, de vela pardo rojiza; un tipo de embarcación que los pescadores utilizaban en otro tiempo para pescar en las radas poco profundas. El barco vikingo que colgaba a la derecha le interesó menos, pero en cambio hizo que Fonty le explicara con todo detalle un cuadro que colgaba bajo la galería del órgano y cuyo tema era un barco en dificultades por una tempestad en el mar. Para ello, los dos tuvieron que darse la vuelta en el banco blanco y azul de la iglesia, mirando, por decirlo así, por encima del hombro. Mientras seguía interpretando para su vecino de banco el cuadro del peligro de naufragio, con minuciosidad digna de un raquero, Fonty buscó en el banquillo del órgano a la hija mayor del, en otro tiempo, médico de la isla. Pero no había nadie. Sólo recuerdos escasamente pertrechados. Sólo la nostalgia que queda a un anciano.
Luego no hubo ya más que mirar. Ni la pila de bautismo de madera ni la sacristía integrada como un salón de estar en la parte derecha del espacio destinado al altar podían distraer. Susurraron entre sí. Pronto susurró sólo Hoftaller al oído de Fonty, que guardó silencio largo tiempo. Estaba sentado, derrumbado, y condenado a escuchar sin contrasusurros.
Nosotros dejamos la iglesia de los Pescadores demasiado pronto, pero presenciamos aún cómo Fonty salió del banco con esfuerzo y se situó bajo el ángel flotante y carnoso de color rosa, como buscando protección. Luego señaló las volutas barrocas que coronaban la sacristía, y citó resonantemente la leyenda que sostenía el ángel tallado: Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth! "



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