El extraño error de William Miller (fragmento)Clara Endicott Sears

El extraño error de William Miller (fragmento)

"Es evidente que la salud del profeta Miller se había deteriorado todavía más en esta época, puesto que no se hace ninguna referencia a su prédica en ninguna de estas cartas, aparte de que, después de que él había "hecho sonar su trompeta", fue sucedido por el Pastor Knapp y el más refinado señor Kirk, los cuales parecen haber causado una definida impresión, por no decir nada del hermano tragafuegos de los barrios bajos. El hecho de que estos hombres de tan diferentes calibres predicaran en la misma carpa y casi al mismo tiempo a muchedumbres de tipos igualmente variados muestra cuán rápida e infaliblemente una sugerencia hecha con fuertes palabras se apoderará por igual de la imaginación de educados y no educados, por lo menos despertando su curiosidad, si no por ninguna otra razón. A la edad de noventa y tres años, Daniel Kinsley, de Worcester, le hizo a la autora un relato de una reunión a la que él asistió en Fletcher, Vermont, donde William Miller predicaba. El señor Kinsley tenía quince años de edad en ese tiempo. La reunión tuvo lugar en un bosque fuera de la población. Era un excelente día de Junio y una gran muchedumbre se había congregado allí, habiendo venido desde todos los pueblos y las aldeas vecinos en coches ligeros y en carromatos.
Cuando el profeta Miller subía a la plataforma, parecía tener una estatura un poco menos que mediana. El señor Kinsley lo describió como "un hombre serio y celoso, con un maravilloso poder de conservar la atención del auditorio y de persuadirlos a aceptar su propia creencia. No gritaba ni despotricaba, como hacen muchos reavivacionistas. Impresionaba por medio de sus maneras serias y su modo de dirigirse a sus oyentes. Cuando hablaba, la gente tenía que enderezarse en sus asientos y escuchar. No podían evitarlo".
El señor Kinsley también dijo que muchos hombres que uno nunca supondría serían influidos por Miller o por su teoría a menudo se convertían en seguida y caían por completo bajo el hechizo del engaño. "



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