Historia de Florencia, 1378-1509 (fragmento)Francesco Guicciardini

Historia de Florencia, 1378-1509 (fragmento)

"La muerte de estas personas, que eran ricas, tenían poder, prestigio y apoyo de una numerosa parentela, que gozaban de popularidad y simpatía prácticamente generales, puede servir de ejemplo para todos los ciudadanos: cuando estén bien y disfruten en forma razonable de los bienes de la vida, deben quedarse satisfechos y no buscar más, porque de lo contrario, en la mayoría de los casos, van a dar en el suelo; si de todos modos quieren meterse por caminos nuevos, recuerden que deben escoger iniciativas que se puedan realizar y que no los enfrente al pueblo, porque con tantos enemigos es imposible ganar; además tengan siempre presente que el final de esas iniciativas es el de conseguir el objetivo o el de perder la vida, o cuando menos la patria y la ciudad; recuerden bien que cuando hayan sido descubiertos y se encuentren en peligro, el favor y la simpatía general no son más que un sueño: el pueblo empieza a interpretarlo todo en mal sentido, a veces con razón y a veces injustamente; si quieren disculparse, no se les escucha o no se les cree, por lo que el afecto se transforma en odio, de manera que todos los quieren sacrificar; todos los parientes y amigos los abandonan y no quieren ponerse en peligro por ellos; es más, muchas veces, para justificarse, contribuyen a perseguirlos; el poder y la autoridad que tuvieron antes los perjudican, porque todos comentan: “Se lo merecen. ¿Les faltaba algo?, qué estaban buscando?” Así les sucedió a estos cinco, contra quienes el pueblo hablaba sin reparo y con toda saña que seguramente la apelación no habría podido prosperar, aunque unos meses después, pasada aquella furia, todos lloraran su muerte, lo que por supuesto no podía devolverles la vida. Por cierto que si los gobernantes hubieran insistido en permitirles aprovechar la ley de 1494, se habría podido celebrar un proceso mucho más justo, más honorable para la ciudad y limpio de cualquier censura; pero a quien desea demasiado, el temor y el recelo lo ciegan. "


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