La hija oscura (fragmento)Elena Ferrante

La hija oscura (fragmento)

"La niña se resistió con gran energía. Permaneció agarrada al cuello de la madre como si estuviera suspendida en el vacío, gritando, rechazando el suelo a cada leve contacto, pataleando. Nina quedó por un instante en una posición incómoda, doblada hacia delante, con las manos alrededor de la cintura de la niña, tirando para quitársela de encima, pero tratando al mismo tiempo de esquivar las patadas. Percibí que oscilaba entre la paciencia y el hartazgo, entre la comprensión y las ganas de llorar. Poco quedaba del idilio al que había asistido en la playa. Reconocí el desagrado de encontrarse bajo la mirada de desconocidos en tal situación. Era evidente que hacía rato que intentaba calmar a la niña sin conseguirlo, y estaba agotada. Al salir de casa había querido ocultar el enfado de la niña con un vestido precioso y bonitos zapatos. Ella misma llevaba un vestido elegante de color borra de vino, se había recogido el pelo y puesto pendientes que le rozaban las mandíbulas pronunciadas y oscilaban sobre el largo cuello. Quería ahuyentar la fealdad, darse tono. Había intentado verse en el espejo como era antes de traer al mundo ese organismo, antes de condenarse para siempre a agregarlo al suyo. Y con qué resultado.
En cualquier momento se pondrá a gritar, pensé, en cualquier momento le dará una bofetada, tratará de romper el vínculo de esa forma. Sin embargo el vínculo se volverá más fuerte, se robustecerá con el remordimiento, con la humillación de revelarse en público como una madre insensible, ni demasiado severa ni suficientemente cariñosa. "



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