Viaje al Congo (fragmento)André Gide

Viaje al Congo (fragmento)

"Había mucha verdad en lo que decía, desde luego, y yo era sensible a ella. También me pareció que temía haber ido demasiado lejos, el día anterior, dando su aprobación después de leer mi carta, y que estaba protestando contra aquella aprobación. Porque, justo después, se puso a defender la brutal política con los negros, afirmando que solo se puede conseguir algo de ellos con golpes y castigos, por sangrientos que sean. Llegó a decir que él mismo, un día, había matado a un negro; luego añadió enseguida que fue un caso de legítima defensa, no de sí mismo, sino de un amigo, que de lo contrario probablemente habría muerto. Después dijo que la única manera de hacerse respetar por los negros era inspirándoles temor, y habló de un colega, el doctor X., que lo había precedido en Nola, a quien, mientras cruzaba pacíficamente el pueblo de Katakouo (o Catapo), por el que pasamos el día anterior, lo cogieron, lo ataron, lo desnudaron, lo pintarrajearon de pies a cabeza y lo obligaron a bailar al son del tamtam durante dos días. Tuvo que liberarlo una cuadrilla enviada desde Nola… Todo resultaba cada vez más raro, incoherente y exaltado. Todos callábamos; tan solo hablaba B. Y si no hubiéramos levantado la sesión porque teníamos que preparar el equipaje para salir al día siguiente, habría continuado hablando, sin duda. Le faltó poco para aprobar lo que había hecho Pachá; al menos, todo lo que decía tenía un trasfondo de excusa y de falta de solidaridad conmigo. También nos dijo (y, si es verdad, es algo muy importante) que los jefes reconocidos de los poblados a menudo son hombres que no gozan de ninguna consideración entre los indígenas a los que se supone que mandan; son antiguos esclavos, hombres de paja, elegidos para cargar con las responsabilidades, sufrir las vejaciones, los «castigos», y todos los habitantes de sus poblados se regocijan cuando los meten en la cárcel. El verdadero jefe es un jefe secreto, al que, en la mayoría de los casos, el gobierno francés nunca llega a conocer. "


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