Mañana puede ser un gran día (fragmento)Betty Smith

Mañana puede ser un gran día (fragmento)

"No puede haber en el mundo entero —pensó Margy Shannon— un lugar más frío y solitario que una calle de Brooklyn desierta un sábado por la noche. Al doblar una esquina se arrebujó aún más en el abrigo, que llevaba bien cerrado. Caminaba por las gélidas calles invernales porque tenía diecisiete años y un empleo. Ya era independiente. No tenía que regresar a casa hasta las nueve. Le parecía que debía hacer uso de su libertad, adquirida a un precio muy alto, aunque muriera congelada. ¡Qué fácil hubiera sido rendirse e ir a casa a sentarse en la cálida cocina! Pero debía resistir a toda costa: acostumbrar a su madre al hecho de que existía un mundo más amplio fuera de las paredes de aquel hogar mezquino. Por eso caminaba sola por las calles en una fría noche de enero.
Margy había dejado los estudios a los dieciséis años, después de dos cursos en el instituto del distrito Este. Había esperado con ilusión el momento de abandonar la vida escolar, ponerse a trabajar, ser independiente y tener un poco de dinero propio. Había anhelado empezar a vivir por su cuenta. Había encontrado un empleo; un empleo interesante. Era lectora de correspondencia en la agencia de venta por correo Thomson-Jonson, que tenía sus oficinas y almacenes cerca de los muelles de Brooklyn, a una hora de distancia de su casa en tranvía.
Pero la deseada independencia había resultado ser puramente teórica. Su madre mantenía tenso y vibrante el cordón de plata que las unía, y Margy, al igual que tantas muchachas de Brooklyn procedentes de familias pobres, se veía obligada a entregar el sueldo en casa. "



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