La casa del silencio (fragmento)Orhan Pamuk

La casa del silencio (fragmento)

"Por un momento pensé si pedirle dinero, pero no se lo pedí, salí, subo la cuesta. Ayer me dio cincuenta liras. Y mi tío Recep otras veinte. Llamé dos veces por teléfono, veinte, más quince del lahmacun, me quedan treinta y cinco. Me saqué el dinero del bolsillo para comprobarlo. Sí, en efecto, hay treinta y cinco liras y para hacer esa cuenta no hacen falta ni logaritmos ni raíces cuadradas, pero la intención de los que me han suspendido y todos esos profesores y señoritos es otra: quieren suspenderme, quieren que me arrastre y que a fuerza de arrastrarme aprenda a doblegarme y que así me acostumbre a conformarme con poco. Sé que el día que veáis que me he acostumbrado diréis alegres y contentos: «Ha aprendido lo que es la vida». Pero no aprenderé esa vida suya, señores. En cuanto me caiga en las manos una pistola, ya os enseñaré: entonces os explicaré qué es lo que quiero hacer. Pasaban con sus coches a toda velocidad a mi lado, cuesta arriba. Me di cuenta de que en la fábrica de enfrente también hay huelga. Se me crisparon los nervios y me apeteció hacer algo, me apetecía por lo menos ir a la sede pero me dio miedo quedarme allí solo. ¿Qué pasa porque vaya sin Mustafa ni Serdar? Pensé: solo, puedo ir incluso a Üsküdar. Dadme una misión buena y decente, no me basta con hacer pintadas en los muros y vender invitaciones en el mercado, dadme un trabajo importante, les diré. Un día las televisiones y los periódicos hablarán de mí. Pensaba. "


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