Oscura yace la isla (fragmento)Kevin Barry

Oscura yace la isla (fragmento)

"Un arroyo del pantano cruzaba la casa; se oía el murmullo constante de sus aguas turbias, como alquitrán. Sara se tumbó en el panel de cristal de quince centímetros de grosor bajo el cual fluía el arroyo a lo largo de la planta abierta. A veces se veían anguilas diminutas nadando, como espermatozoides. Su padre la acompañó el primer fin de semana, y había colocado conspicuamente todos los objetos afilados en su sitio. La llamaba todas las noches desde Granada, fingiendo gran alegría. Los cuchillos de cocina Sabatier estaban bien puestos en su bloque. Se levantó y paseó por la habitación, encendiendo todas las luces.
Corrió las puertas de cristal, salió y miró hacia el espacio iluminado: una foto de revista. Pero sin gente. Se dio la vuelta y miró más allá de la extensión del pantano, donde el terreno se hundía de pronto y había arrecifes chatos de dunas, y luego un descenso superlativo, y la costa vacía. Cada año el Atlántico devoraba un metro más, y el agua se acercaba a la casa. Esto era Clew Bay, en el condado de Mayo, y cientos de islillas yacían esparcidas ahí. Eran oscuras salpicaduras de mal humor en el gris del agua. Éste era un mundo de silencio iluminado tenuemente por la luz de las primeras estrellas y el cuarto de luna. La casa, a su espalda, era silenciosa como un pulmón.
Volvió dentro y se arrastró sobre el sofá gris y bajo, que emitió un gruñido de animal. Se sentía como si estuviera absorbiendo todos los venenos que el mundo ofrecía. Habían analizado la casa en busca de radón, y se hallaron trazas, dijeron, y ella respiró profundamente, con una mano ahuecada en la entrepierna, y trató de inspirarlo todo, pero las muertes por radón eran lentas. Una pulsación enfermiza en su entrepierna, como un latido de corazón de jerbo. "



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