La súplica (fragmento)Violet Hunt

La súplica (fragmento)

"Esta actitud profesional era precisamente lo que Mrs. Arne no podía soportar en el médico y en la enfermera. A través de la amabilidad con que se conducían, Mrs. Arne había adivinado y aborrecido su interés científico por su marido, ya que para ellos no había sido más que un caso curioso y complicado; y ahora que todo había terminado, Mrs. Arne los consideraba como una especie de verdugos. Su único deseo era verse libre de su odiosa presencia y quedarse sola… sola con el muerto.
Estaba cansada del tono cordialmente imperativo del médico… de la actitud profesionalmente maternal de la enfermera, un aspecto más de sus obligaciones… del infantil consuelo de la joven hermana de su marido, que nunca había estado enamorada, que no había estado casada, que no podía saber los terribles momentos que ella estaba pasando. Sus frases de conmiseración la herían como latigazos, el contacto de sus manos, cuando trataba de apartarla del lecho, hacía vibrar todos sus nervios.
Con un suspiro de alivio, se acercó más a su marido, enterró su cabeza en la almohada, y se quedó inmóvil. "



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