El rostro verde (fragmento)Gustav Meyrink

El rostro verde (fragmento)

"Siempre parecerá que es un gran cataclismo, un gran terremoto por ejemplo, lo que incita al hombre a «volver sobre sí», pero eso es sólo aparente. Lo de las causas y los efectos es otra historia, a mi modo de ver. Las causas no podemos reconocerlas nunca, todo lo que percibimos son los efectos. Lo que identificamos como causa en realidad no es más que un… presagio. Si suelto este lápiz, se caerá al suelo. Que el hecho de soltarlo constituya la causa de la caída puede creerlo un estudiante, pero yo no. Soltarlo es sencillamente el presagio infalible de la caída.
Las causas son algo completamente distinto de lo que he llamado presagio. Nosotros nos imaginamos que provocamos efectos, pero esto es una conclusión errónea y fatídica, una conclusión producida por la engañosa luz bajo la que contemplamos el mundo. En realidad lo que provoca la caída del lápiz y lo que un instante antes me induce a soltarlo es la misma y misteriosa causa. Una repentina modificación de las concepciones humanas y un gran terremoto bien pueden tener la misma causa, pero es totalmente imposible que una cosa cause a la otra, por muy plausible que pudiera parecerle a una “sana razón”. La primera es tanto un efecto como la segunda, y un efecto nunca genera otro, aunque puede, como ya he dicho, constituir un presagio en una cadena de acontecimientos, pero nada más. El mundo en que vivimos es un mundo de efectos. El mundo de las causas verdaderas permanece oculto. Cuando hayamos logrado penetrar en él será porque finalmente nos habremos convertido en magos. "



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