Las tres dichas (fragmento)Emilio Gutiérrez Gamero

Las tres dichas (fragmento)

"La explicación de lo ocurrido no podía ser más sencilla. El ordenanza de telégrafos equivocó el parte que iba destinado a otro vecino de Zamora, cuyo apellido era idéntico al de D. Siro. El Pérez número dos tenía en Madrid un hermano enfermo, a quien, sin duda, le recetaron duchas y dieta. Deshecha la equivocación, fue cada telegrama a su dueño, y el Pérez de la lotería tuvo el de su amigo D. Eloy, que le anunciaba no haber sido agraciado con premio alguno el famoso 2.832.
En cambio no se explicaba Juanita Trigueros por qué razón, si los preceptos del libro misterioso se cumplieron al pie de la letra, no resultó el número del premio gordo. Para averiguar la culpa del tremendo fracaso reconstruyó la escena de casa de D. Siro, y al firmar los sumandos de la primera cantidad dio con el gazapo. ¡Cómo había de salir bien la cuenta si ninguna de las mujeres de la reunión —exceptuando a las niñas de Dª Robustiana— confesó su verdadera edad, y la que menos se quitó diez años!
Al poco tiempo corrió por la ciudad el suceso, hablaron de él los periódicos, circuló por toda España, hasta llegó a América, y desde entonces recibe a diario Juanita Trigueros un montón de cartas cuyo contenido se reduce a pedirle que revele, mediante participación gratuita en los beneficios, la estupenda combinación cabalística. "



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