La Romería (fragmento)Manuel Ciges

La Romería (fragmento)

"Zumalacárregui estaba á treinta pasos de los buitres, que devoraban glotonamente su presa. El buche henchido les arrastraba y se movían con extrema lentitud; pero su voracidad era tan grande, que seguían embuchando. Don Patricio los miraba arrastrarse con los picos abiertos para hundirlo en la víctima. Como si fuesen tajantes cuchillas, cortaban, desgarraban, arrancaban anchas tiras de piel sanguinolenta, que devoraban con fruición. Sólo Zumalacárregui podía soportar aquel hórrido cuadro de piltrafas é inmundicias.
[...]
Zumalacárregui dio media vuelta para afrontar la agresión. Ya era tiempo. El buitre estaba á dos metros de él, con el rojo pico en actitud de desgarrar. Sus alas se abrieron con estrépito á punto de lanzarse. Don Patricio se desvió á la izquierda, cerró los ojos, y asestó el palo con el vigor de su rabia comprimida. Sonaron huesos rotos: el ala derecha estaba quebrantada, y con el dolor empezó la bestia á exhalar recios graznidos que repetían los que iban en su auxilio. Un segundo golpe en el espinazo dejó al bicho atónito por un segundo; pero súbitamente empezó á dar furiosos aletazos que lanzaban las piedras á gran distancia, y otra vez acometió secundado por sus compañeros. Al tercer golpe, seguido de la rotura de la cabeza, cayó el buitre de lado entre estremecimientos de agonía. Don Patricio se sintió al mismo tiempo fuertemente retenido, y empezó á sacudir palos. Otro animal le había cogido por el jirón de la chaqueta que le tajó la navaja de Frasco, y le atraía con fuerza invencible. Zumalacárregui dejó caer el palo sobre la testa vigorosa de su enemigo, que cayó mal herido arrancándole el jirón; pero el impulso de rechazo fue tan violento, que él también fue rodando por el suelo. Cuando pudo levantarse estaba ya cercado por tres enemigos que avanzaban contra él con los ojos ardientes, apoyados en sus grandes alas desplegadas y con los picos tachados de sangre. Una detonación pareció pasmarles. El que iba delante batió las alas con gran estrépito, y rodó atravesado por un balazo. "



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