El clamor de los bosques (fragmento)Richard Powers

El clamor de los bosques (fragmento)

"Él lo ve primero: un bosque de troncos de seiscientos años que se extiende más allá de donde alcanza a ver. Los pilares de la nave de una catedral rojiza. Árboles más viejos que los tipos móviles. Pero en sus arrugas hay números pintados con espray blanco, como si alguien hubiera tatuado a una vaca viva con un diagrama de carnicero para señalar los diversos cortes de la carne. Órdenes para una masacre.
Olivia se lleva la cámara de vídeo a la cara y comienza a grabar. Nick se quita la mochila y flota ingrávido durante algunos pasos. Un arcoíris de latas de espray brota de la mochila. Los deja en un retazo cubierto de cola de caballo: media docena de colores de todo el espectro. Cereza en una mano, amarillo limón en otra, se acerca hacia uno de los árboles marcados. Examina los trazos blancos. Luego, levanta la lata y pinta.
Más tarde, el vídeo será editado, le añadirán una voz en off y lo enviarán a todos los periodistas de la lista de simpatizantes de la Fuerza en Defensa de la Vida. Por ahora, la banda sonora está formada por los cientos de gritos del bosque interrumpidos por el asombro —¿Cómo lo haces?— que se oye junto al micrófono. Nick regresa a su paleta sobre el suelo del bosque y elije otros dos tonos. Pinta y se aparta para apreciar el trabajo. Son especies tan silvestres como cualquiera de las que habitan el gabinete de curiosidades de un museo. Prosigue con el siguiente árbol numerado. Muy pronto, los números desaparecen, dejan de ser reconocibles, y se transforman en mariposas.
Pinta también los troncos señalados con una marca azul. Están por todas partes, sentencias de muerte dictadas con un solo trazo. Luego procede a pintar los árboles que no tienen ninguna marca, hasta que es imposible diferenciar los que iban a ser cortados de los que eran simples espectadores. Cae la tarde; llevan demasiado tiempo en el bosque como para seguir contando el tiempo en horas. El trabajo termina en un momento, en un abrir y cerrar de ojos.
Olivia graba una panorámica del bosque transformado. Donde antes había medidas e instrucciones, un proyecto de cifras en firme, ahora hay hespéridos y papilónidos, mariposas de distintas formas y colores. Podría ser un bosque de abetos sagrados de las montañas mexicanas, donde los insectos de Tiffany representan su migración desde hace generaciones. Así es como dos personas acaban en una tarde con el trabajo de los tasadores y agrimensores. "



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