El día antes (fragmento)Sorj Chalandon

El día antes (fragmento)

"¿Que si había salido del bar con Dravelle? Sí, claro. Lo acompañó hasta el coche. Y luego regresó. Y volvieron a verse. Un par de veces, quizá. Y después nada. El parisino no dio más señales de vida. A nadie. Dravelle incluso vino a Chez Madeleine para saber si se había dejado caer por aquí. El porion andaba medio preocupado. ¿Que qué quería de él el parisino? El ave cantora no tenía ni idea. El dueño del bar tampoco. ¿Que cómo se apellidaba? No lo sabían. Lo llamaban Michel. Un forastero extraño que ahogaba su silencio en cerveza. Por lo demás, a nadie le importaba un comino.
El policía me los pintó con detalle. Y yo me los imaginé. Todos habían puesto cara de testigo. Preparados para la policía, para el juicio, para la tele incluso. Maquillados de luz, eran los que habían frecuentado al desgraciado. Habían cometido el error de saludarlo, pero ahora le retiraban la palabra. Algo habían intuido, por supuesto. Sospechaban desde el principio. Miná no tenía un pelo de tonto. El dueño rubio tampoco era tonto. A la gente así la olían a la legua. Como la casera, que detectaba los problemas y a los malos pagadores antes de que pusieran un pie en su casa. Todos ellos habían adivinado que aquel Michel escondía algo tras su máscara de visitante. Pero no sabían qué exactamente. Y se sentían heridos en su amor propio. Lo contarían en el juzgado. Tendrían tiempo para pensar en ello. Para escribir su discursito en un rincón de la cabeza. Se sacarían las manos de los bolsillos, dejarían de mascar chicle. Testificarían. Se dirigirían al juez con palabras inteligentes, escogidas con esmero, y frases bien construidas. Imitarían lo que entendían del lenguaje de los poderosos. Algo sabían. Habían visto películas, con el acusado en el banquillo. Claudette Liénard se pondría su vestido gris perla. Ellos el traje de domingo. Mostrarían la actitud digna y grave de los ciudadanos convocados al estrado por la justicia. "



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