El libro de las tierras vírgenes (fragmento)Rudyard Kipling

El libro de las tierras vírgenes (fragmento)

"No había visto Mowgli, hasta entonces, ninguna ciudad india, y aunque aquélla no fuera ya más que un montón de ruinas, túvola por espléndida y maravillosa. La edificó un rey, tiempo atrás, en la cumbre de la colina, y aún podían adivinarse las calzadas de piedra que conducían a las destrozadas puertas, cuyas últimas astillas colgaban de los goznes, comidos por el moho. Crecían árboles a uno y otro lado de las paredes; caídas y hechas pedazos estaban las almenas, y silvestres enredaderas pendían de las ventanas, a lo largo de los muros, en grandes y apretadas masas.
(...)
Llamaban los monos a este sitio su ciudad, y despreciaban al pueblo de la Selva porque vivía en el bosque. Y, sin embargo, jamás supieron para qué se habían levantado aquellos edificios ni cómo habían de usarlos. Sentábanse formando círculos en la antecámara de la real sala del Consejo, y se rascaban buscando pulgas y echándoselas de hombres; o bien entraban y salían, corriendo, de aquellas casas sin techo, y recogían pedazos de yeso y ladrillos viejos, llevándolos a un rincón, para olvidarse después del sitio donde los habían escondido y comenzar a pelearse y a gritar en vacilantes grupos, poniéndose luego, de pronto, a jugar, subiendo y bajando de las terrazas del jardín real, y sacudiendo los rosales y los naranjos por diversión, para ver caer las flores y los frutos. "



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