El enfermo Moliere (fragmento)Rubem Fonseca

El enfermo Moliere (fragmento)

"Baron y yo montamos a Moliére en un carruaje y lo llevamos a su casa, en la calle Richelelieu. En cuanto llegamos, Baron le trajo un caldo caliente. Él apartó la escudilla que Baron tenía en sus manos, diciendo, que no le gustaba el sabor de los caldos de su mujer: Sabes bien los ingredientes que le pone; mejor dame un trozo pequeño de queso parmesano. En el escenario solía tener una tesitura que daba a sus parlamentos una característica especial, pero aquel día apenas si sonaba ronca y profunda.
Comió un poco del queso con pan que le trajo la cocinera, La Forest, y fue a acostarse. Mandó que le pidieran a su mujer una almohada llena de una droga que ella le había prometido para dormir, pues no quería oír hablar más de remedios.
Todo lo que no entra en el cuerpo lo ensayo sin protestar, pero los remedios que debo beber me asustan; poco falta para perder lo que me resta de vida. Tras decir esto, Moliére miró a su alrededor, como verificando quién más estaba en el cuarto. No había nadie, aparte de nosotros dos. Hizo un gesto, pidiendo que me aproximara, como si quisiera contarme un secreto. Incliné la cabeza y acerqué mi oído a su boca.
Fui mortalmente envenenado, susurró. "



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