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El pozo (fragmento) "Ogi abrió los ojos despacio. La claridad lo deslumbró. Entre la neblina, vio un brillo blanco. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. El esfuerzo de este gesto lo reconfortó: quería decir que estaba vivo; la resistencia física a abrir los ojos o tener que entrecerrarlos por la luz eran prueba de ello. Observó el techo, de pladur con filas de lámparas fluorescentes. Todas las luces estaban encendidas. Debía de estar en un hospital; era el único lugar que necesitaba tanta iluminación. Intentó girar la cabeza, pero no lo consiguió. Al menos, podía mover las pupilas. —Ogi. Oyó una voz. Era una mujer. Al principio no veía bien, pero gradualmente distinguió una bata blanca. La mujer, que debía de ser una enfermera, se acercó a Ogi. Despedía un olor, pero no era agradable. Era agrio, como si hubiese acabado de comer. ¿Qué hora sería? Ogi quiso decir algo. No necesitaba preguntar dónde estaba, creía que ya sabía la respuesta. ¿En qué otro sitio podría estar sino en un hospital? Era obvio que no se encontraba al borde de la muerte, ya que podía percibir cómo olía la mujer. —¿Está despierto? La enfermera, que se acercó para observar el rostro de Ogi, presionó el botón de llamada al lado del cabecero. —Espere un poco más, ahora viene el doctor. ¿Sabe dónde está? —Miró el reloj y apuntó algo en una gráfica. Con esfuerzo, Ogi abrió los labios resecos. No salió ningún sonido, solo su aliento." epdlp.com |