Lázaro resucitado (fragmento)Richard Price
Lázaro resucitado (fragmento)

"Para Anthony Carter, de cuarenta y dos años, los dos últimos en paro, separado de su mujer e hijastra durante el mismo periodo de tiempo, apartado de la cocaína desde hacía seis meses y recientemente refugiado en el apartamento de sus fallecidos padres en el bulevar Frederick Douglass, aquella era una de esas noches en las que encontrarse a solas con sus pensamientos, a solas con sus pérdidas, resultaba mortal de necesidad, de modo que hizo lo que siempre hacía: salir a dar una vuelta, lo que en su caso significaba recorrerse los bares de la avenida Lenox, uno tras otro, tildando este de demasiado quinqui, aquel de demasiado turístico-escandinavo, demasiado ruidoso el de más acá, demasiado muermo el de más allá, y así hasta el infinito, limitándose a darle apenas un par de sorbos a su consumición en cada uno de ellos para luego dejar caer sus dólares sobre la barra y salir en busca del siguiente local como un Ricitos de Oro de alta graduación, con la esperanza de que el próximo bar, la próxima conversación aleatoria, motivase alguna clase de epifanía que le revelaría una nueva manera de ser, pero todo formaba parte de una rutina que nunca le llevaba a ninguna parte que no fuese de vuelta al apartamento, algo de lo que era perfectamente consciente, pues lo había aprendido con la práctica, pero «quizá esta vez» es una adicción y «nunca se sabe» es otra, de modo que puso rumbo a la calle."


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