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Puerco "Era un puerco enorme, feo para algunos, con la piel áspera y gruesa la pelambre. Cuando hubo que matarlo le diste un balazo en la cabeza y se desplomó en el acto, con un golpe seco. Como ni entre dos pudieron moverlo, lo cogieron de las patas y lo colgaron de un árbol, metiéndole un gancho debajo de la quijada y jalándolo hacia arriba. Tuvieron que usar su Toyota cuatro por cuatro para levantarlo, pues estaba demasiado pesado. Lo destriparon y le limpiaron los interiores, dejándolo ahí colgando toda la noche. Yo lo vi bambolearse suavemente en el viento, una mancha en la oscuridad, pesada como el dolor." epdlp.com |