El maestro de Petersburgo (fragmento)J. M. Coetzee

El maestro de Petersburgo (fragmento)

"Eso es lo que sin duda desea la mujer: ser cortejada, halagada, persuadida, conquistada.. Incluso cuando se rinde lo que desea es rendirse no con franqueza, sino en una deliciosa bruma de confusión, resistiendo sin resistirse, cayendo, sí, pero sin que la suya sea una caída irrevocable. No: caer y volver después entre los caídos rehecha, virginal, lista para ser halagada y para volver a caer. Un juego con la muerte, un juego de resurrección.
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La lectura consiste en ser el brazo y ser el hacha y ser el cráneo que se parte; la lectura es entregarse, rendirse, no mantenerse distante ni burlón. La verdad puede llegarnos por caminos tortuosos, llenos de misterio.
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La lectura consiste en ser el brazo y ser el hacha y ser el cráneo que se parte; la lectura es entregarse, rendirse, no mantenerse distante ni burlón. Si se lo preguntase, estoy seguro de que me respondería que está usted a la caza y captura de Nechaev, con el objeto de llevarlo a juicio, a un juicio como es debido, con los abogados de la defensa y los fiscales, etcétera, para encerrarlo después de por vida en una celda bien limpia y bien iluminada. Pero mírese bien, Maximov, y dígame si en el fondo es ese su auténtico deseo. ¿No preferiría antes bien cortarle la cabeza y chapotear en su sangre?
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Le atormenta a usted la cara repugnante del hambre, de la enfermedad y la pobreza, pero el hambre, la enfermedad y la pobreza no son el enemigo. No son sino medios por los cuales se manifiestan las auténticas fuerzas de este mundo. El hambre no es una fuerza; es un medio, igual que el agua es un medio. Los pobres viven en el hambre como viven los peces en el agua. Las auténticas fuerzas tienen su origen en los centros de poder, en la colusión de intereses que allí tiene lugar. Me dijo antes que le daba miedo que su nombre pudiera estar en las listas. Se lo aseguro de nuevo, se lo juro: no está. En nuestras listas solo se nombra a las sanguijuelas y arañas que se apoltronan en los centros de cada telaraña. Una vez sean destruidas estas arañas y sus telas, los niños como estos tendrán libertad. Por toda Rusia, los niños serán capaces de salir por fin de sus sótanos. Habrá alimentos y ropa, casas para todos, casas como es debido. ¡Y habrá trabajo que hacer, muchísimo trabajo que hacer! En primer lugar, arrasar los bancos, destruir las bolsas de valores, los ministerios del gobierno; arrasarlos tan por completo que nunca puedan ser reconstruidos.
Los niños, que en un principio parecían atender, han perdido todo interés. El más pequeño ha caído de lado y duerme sobre el regazo de su hermana. Es una niña más pequeña que Matryona, aunque también, y le llama la atención, más apagada, más aquiescente. ¿Habrá empezado ya a decir sí a los hombres? "



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