Dioses y mendigos (fragmento)José María Bermúdez de Castro
Dioses y mendigos (fragmento)

"Una vez aclarada la cuestión del primer epígrafe y de saber que somos una especie más entre millones de ellas gracias a la perspicacia de personas tan brillantes como Carlos Linneo y Charles Darwin,
es momento de plantear nuestras peculiaridades ¿Seremos capaces de encontrar aquello que nos diferencia sin ningún tipo de ambigüedad de otros seres vivos y en particular de las especies más próximas a nosotros? Podemos empezar por uno de los aspectos más trascendentes: la autoconciencia. Pienso que todos estaremos de acuerdo en admitir que nuestra humanidad reside fundamentalmente en el hecho de ser conscientes de nosotros mismos. Aunque casi sería mejor decir «muy» conscientes de ello. Nadie sabe si los elefantes tienen autoconciencia. No podemos entrar en la mente de unos animales tan sobradamente inteligentes. Desde hace años sabemos que los chimpancés se reconocen ante el espejo, que reflexionan sobre sus propios pensamientos y toman decisiones en consecuencia, que planifican y que se comunican entre ellos de manera mucho más sofisticada de lo que podemos imaginar. De alguna manera son conscientes de su propio yo, aunque queramos matizar y pensar que su autoconciencia es muy elemental. En su entorno, los chimpancés no tienen espejos. Se los ponemos nosotros y forzamos la situación de manera experimental. Aun así, podemos quedarnos sin argumentos nada más empezar y concluir que no somos tan especiales y que la autoconciencia no es exclusiva de la humanidad."



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