Secretos de familia (fragmento)Chingiz Guseynov
Secretos de familia (fragmento)

"En el aire se está gestando algo. Son tiempos en que a nadie se engaña con palabrería. Por mucho que uno eche niebla —¿polvo en los ojos?—, le preguntarán: «¡Muéstrame el trabajo!». Sí, señor: en el aire hay tanta materia explosiva —¿falsedad?— que... ¿qué? Y también se han acumulado nubes de tormenta, una conversación invisible con los estratos subterráneos: se agitarán, tronarán, pasarán retumbando. Parece que todo se ha estabilizado, piensan los Abásov, pero no: se avecina algo nuevo; alguien está cansado, agotado, alguno incluso se ha tranquilizado. Y Mahmud, eso sí que no lo ocultará, y si hace falta está dispuesto a arrepentirse: una vez juró, se le escapó: «¡Que mueran de una vez mis cuatro hijos!». Lo dijo para demostrar su fidelidad a Janibek; de modo que aquel, al hablar con Bajadur, no se equivocó en absoluto —con Hegel, sí: Mahmud no tiene nada que ver con la negación de la negación; pero con el juramento, no: eso ocurrió.
Si Mahmud se pusiera a hacer cuentas —lástima que haya abandonado la automática—, ¿qué resultaría? Y si calculara, teniendo en cuenta el tiempo inexorable, descubriría que algunos no podrán escapar, no podrán esconderse. Y empezarían por el departamento de Aisha, y el primero en caer sería BB: a todos les tiene hartos el Amigo de la Infancia, ni un destello de pensamiento; AA, es decir, la Mano Derecha, ¿qué podría pasarle a él, aparentemente? Que siga aumentando, como sus predecesores, su colección; ¡puede incluso prescindir de su afición!, y no mover un dedo; apatía en los ojos. Y un día se puso a soñar despierto, recordando una aldea lejana a orillas de un río poderoso, y a una belleza de ojos azules y trenzas rubias, tal como había sido antaño su mujer; ahora ya hay un nieto y una nieta, y la hija se desvive en su instituto de investigación, asomándose, desnuda, detrás de los arbustos... Así fue como la vio por primera vez, en un día de calor abrasador, y se enamoró.
No, él no se metería, no intervendría: mejor quedarse tranquilamente sentado y largarse de aquí mientras todavía estuviera entero. Recordaba cómo el Más Importante, cuando estaba junto al que Susurraba, le aconsejaba:
Janibek es Janibek, pero ¡mantén los ojos bien abiertos!...
Es decir: «Pueblos salvajes; allí hay de todo: poligamia..."



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