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La gente de Tiest (fragmento) "Aquí, las casas y casitas no estaban embadurnadas de ocre, ni pintadas de blanco o de rojo; y las ropas, como las piedras, tenían los tonos apagados, casi piadosos, del pasado que se adhería a cada paño de muro. Las casas de los rentistas, de fachadas regulares, que habían sustituido a las pintorescas viviendas flamencas, adquirían en el aire circundante un aspecto de encanto anticuado, de dulce monotonía. La población obrera no se dejaba llevar por las ideas nuevas. [...] Pinares oscuros, extensiones calizas; de trecho en trecho, aldeas de tejados rojos; las cabañas no se arriman unas a otras, sino que permanecen separadas, tristes en su aislamiento; marismas, brezales violáceos de brezo y dunas. Los habitantes se afanan en el trabajo: seres extraños que apenas dejan traslucir sus pasiones, y a quienes uno diría apagados, pero en cuyo interior arde un fervor singular; místicos hasta la superstición, arrastrados por el amor y por la voluptuosidad de vivir hasta las locuras más sangrientas." epdlp.com |