La casa del recuerdo y del olvido (fragmento)Filip David
La casa del recuerdo y del olvido (fragmento)

"En cada hombre habita un ser misterioso, incomprensible, inhumano, inmaterial, que dirige su destino. Mi madre fue llevada a uno de los campos de exterminio y terminó allí sus días sin haber visto las caras de sus asesinos. Y esa muerte fue anónima. Como la muerte violenta de mi hermana el día de la liberación a manos de un combatiente lunático que sufrió un ataque de nervios y comenzó a matar a todo el que se le acercaba. No hace mucho tiempo, también perdí a mi hija. La mató un francotirador en Sarajevo. No se puede hablar aquí de la banalidad del crimen, mi señor, sino de un daimón, que para unos es un ángel de la guarda y para otros, juez y ejecutor. Se trata de la acción de algo poderoso e intocable, algo que no podemos explicar. Estoy convencido de que cada individuo, cada familia, naciones enteras, tienen sobre ellos esta fuerza misteriosa llamada daimón. Esta los guía, los salva o los destruye. Entonces, ¿es posible hablar de la banalidad del mal, cuando todas estas muertes, las muertes de mis seres queridos, pero también las muertes de muchos otros, aunque ejecutadas por la mano del hombre, son en realidad obra de asesinos sin rostro, verdugos anónimos que no conocen a sus víctimas? A diferencia de la señora Hannah Arendt, cuya tesis sobre la banalidad del mal aceptan aquí, estoy convencido de que el mal es cósmico, irracional, imparable. Pecado, castigo, perdón, consuelo: todas las discusiones al respecto carecen de sentido y son falsas.
Vi cómo afloraban lágrimas en la comisura de sus párpados. Se las enjugó con la mano. Quería decirle algo, expresar mis condolencias tardías, pero me quedé callado. Y él parecía avergonzado después de todo lo que había dicho. Se levantó, dio media vuelta sin despedirse y se fue. Ni siquiera llegué a preguntarle su nombre; en realidad ni nos presentamos.
Quizá con el tiempo me habría olvidado de este encuentro y de la insólita confesión si no hubiera pasado algo que me lo devolvió a la memoria. Hace unos días, en el telediario informaron de que una persona trastornada había cometido un atentado bomba en un autobús lleno de pasajeros. Mostraron las fotos de las víctimas. En un momento dado, reconocí entre las imágenes al señor que me había hablado esa noche sobre un daimón violento y despiadado, un ser mítico que nos conecta con el más allá."



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