De mi vida y otras vidas (fragmento)Baldomero Sanín Cano

De mi vida y otras vidas (fragmento)

"Pero había algo más que eso. La enseñanza tenía para mí algo de simulación, casi de improbidad. No he sido nunca hombre de convicciones fuera del orden moral. Creo en ciertos principios éticos, fuera de los cuales no sería posible escapar de la completa confusión en las relaciones humanas. Pero en muchos otros órdenes, especialmente en el mundo de la ciencia, de la política, de las artes, la verdad es condicional y transitoria. Hasta hace poco más de un siglo no se creía que se pudiera de buena fe argüir que las paralelas se encuentran prolongadas al infinito. Ya nadie se conmueve ante la inseguridad del postulado de Euclides. Las bases de la física se conmueven. La química revoluciona la teoría de la composición de la materia. Los cuerpos simples eran hasta ayer invariables y perennes. Ya se sabe cómo hay algunos que pueden transformarse en otros. La filosofía es un tema de infinitas variaciones, en que la verdad tiene tantas facetas cuantas son las personas que la buscan o la analizan. Todo es incierto y transitorio. Las convicciones mismas de algunos espíritus cambian con las vicisitudes materiales o sociales de sus sostenedores. Enseñar es dar por sentado, frente a inteligencias libres de prejuicios, que hay verdades permanentes. Es menester estar convencido de lo que se enseña para transmitirlo con probidad. Los que carecemos de esa terrible fuerza mental que es la convicción, vacilamos ante la idea de adquirir la obligación de transmitir nociones fatal y conocidamente transitorias. Acaso este pensamiento sea la causa de mi resolución juvenil de abandonar la enseñanza. "


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