Desde la torreLuís Izquierdo

Desde la torre

"Desde la torre,
los hombres diminutos
son casi imperceptibles,
famélicos aguardan una cura
como si fueran niños
y esperan, incautos, un milagro.
Niños ante la muerte,
por no llamarla crimen;
niños ante el silencio,
por no llamarlo delación;
niños ante lo irreparable
que es odio y llanto, y miedo en la impostura,
venal de los tratados de postguerra.

Y se amasan fortunas,
mediante algún arreglo en la balanza
que ofrece menos porque apunta más.

El más sentimental esconde un crimen
apenas concebible. Tal proeza
no es fruto del azar, sino ocurrencia
de la necesidad.
La solución precisa
para anular negocios de rapiña
consiste en retornar a la inocencia
- sin discutir, con ánimo sereno -
bergantes de ocasión.

O en emerger

a la intemperie, tras un recorrido
Por las cloacas de la humanidad.

El retorno a la infancia es la quimera
que espera el torvo malhechor:

a tiros. "



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