El deseo burlón (fragmento)Drago Jancar

El deseo burlón (fragmento)

"Osciló la aguja magnética entre los polos, osciló entre la risa y la tristeza. El equilibrio frágil y quebradizo se descoyuntó.
En el país habían promulgado secretamente una ley: ninguna tristeza, la vida es alegre. La risa bullía de las gargantas, chirriaba de los altavoces.
Al autobús subían ruidosos estudiantes. Un negro joven, extraordinariamente gordo, se volvió hacia alguien en el asiento trasero y le gritó al oído. How you comin'? Nicely. Right smart. Risa. God don't like ugly. Risa. Big I and little you. Risa. Luego hacia él: He's havin' a blood rush. Carcajadas. If I'm lying' I'm dyin'. Devotio moderna: la risa. If I'm jokin' I`chokin'. Todo el autobús carcajeaba y se despedazaba de risa. Con lo hermosa que es la gente cuando llora, pensó Gregor Gradnik, el ordenador de Blaumann está lleno de llantos, de la melancolía azul. Y esta gente reía. Toda esta parte del mundo se tronchaba de risa, con lágrimas en los ojos, para corazones fuertes, risa hasta la desesperación. La risa había inundado ei continente.
Se expandía a través de las aulas, se revolcaba, borracha, a lo largo de Bourbon Street. En esta ciudad los negros tocaban jazz y se reían hasta en los funerales. Se reía Peter Diamond, se reía Irene Anderson, Debbie se reía sin cesar. Se reían de forma incorrecta, como Gumbo se había dado cuenta, pero se reían como exigía la ley, con optimismo. Quien quería llorar tenía que esconderse y cerrar la puerta con llave. En este continente las lágrimas estaban prohibidas. Se reía la televisión, se tronchaba de risa la radio. La mañana reía a socapa, la noche a carcajadas. Se reía el diablo; y Dios también.
La tristeza había sido brutalmente expulsada de esta vida. En el Barrio, donde todo resonaba con los gritos diabólicos de una risa desbordante, la tristeza se había fugado a los rincones más recónditos. "



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