Abd-el-Krim y los prisioneros (fragmento)Luis de Oteyza

Abd-el-Krim y los prisioneros (fragmento)

"Juzgo llegado el momento de discutir en serio. Y acercándome a mi interlocutor, le hablo al alma, más aún, le hablo a la inteligencia.
—Formalmente, Mahomed, dígame si cree usted, usted que conoce las naciones constituidas, en la posibilidad de que el Rif llegue a serlo. Una nación verdadera, ¿eh? Una nación donde estén garantizadas la hacienda y la vida, no sólo de los propios, sino también de los extraños.
—Y hasta de los enemigos –responde–. Y eso –añade– no es que pueda llegar a ocurrir; es que ocurre ya. Usted tiene la prueba.
—Sí –insiste–, usted la tiene. Lleva usted tres días en Aydir paseando libremente por todas partes, con sus ropas y con sus maneras, que revelan su condición de español... ¡Y no le ha seguido un chiquillo, no le ha gritado una mujer, no ha dejado de saludarle un hombre!
Tengo que callar. Él habla aún:
—Formalmente también, señor De Oteyza, dígame usted si cree que ocurriría eso en Madrid con un beniurriaguel.
No he levantado siquiera la vista para que no vean en mis ojos la contestación, que de ningún modo quiero dar. Dibujo en mi carnet. Mahomed se inclina sobre mi hombro y ve que estoy pintando una paloma con un ramo de oliva en el pico. Me habla en tono afectuoso:
—La paz y la amistad... Con ellas alcanzaría España todos los beneficios que en el Rif pueden lograrse. Los alcanzaría sin pérdida alguna...
—¿En qué condiciones? –pregunto.
—La independencia absoluta desde el Kert hasta Tetuán.
—¿Con nuestro protectorado?
—No; el protectorado, que un día creímos aceptable, hoy sabemos que no lo es. Ni una posición ni un soldado.
—Entonces...
—Una unión de intereses, en cambio, de modo que España quedase en nuestro territorio mejor que ninguna otra nación. Es el pueblo que más estimamos, pues sabemos que sus ideas y sus sentimientos son análogos a los nuestros. Os daríamos puntos de mercado y la preferencia para explotar las riquezas del país. Como hermanos os tendríamos entre nosotros. El Rif no ha combatido a los españoles, sino al partido imperialista que quiso avasallarle. A los trabajadores, a los comerciantes, no es que los rechacemos, ¡es que les pedimos que vengan!
—Pero reconocer vuestra independencia sería inútil. Otras naciones intervendrían...
—¡Que lo hagan! Con quien sea lucharemos hasta el exterminio... ¡Con quien sea! El Rif ha vivido siempre independiente, sin reconocer dominación ninguna. Y así sigue, y así seguirá.
—Usted conoce, Mahomed, los verdaderos poderíos...
—Usted ha visto el nuestro. Aquí todo hombre es un soldado, y un soldado al que no hay que pagar ni mantener. Las defensas naturales de nuestras montañas están reforzadas. Hay cuarenta cañones emplazados sobre la bahía, y en la playa, doble línea de trincheras. Podrán aplastarnos; pero la mano que lo haga se desgarrará la carne y se romperá los huesos. "



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